miércoles, 2 de noviembre de 2011

Diseño industrial para todos

Encontré un pequeño escrito de hace más de seis años en el cual hablaba con demasiada propiedad sobre lo que es el diseño industrial. Pasado todo este tiempo me remito a revisarlo y reestructurarlo, porque bastante confuso que estaba, agregándole algunas ideas actuales, que por lo menos en mí ya representan un diploma que me acredita como Diseñador Industrial.

El diseño industrial a través de la historia ha ido evolucionando en su reconocimiento, sin embargo aún es variada la apreciación que socialmente existe sobre él, desde puntos de vista más paganos como cosa para dibujantes, talleres para pegar papelitos de colores, hacer carpintería, metalurgia o albañilería, hasta opiniones más acertadas y promisorias a que el diseño es una actividad, un objeto de investigación, una disciplina universitaria, o lo que es más exactamente: una disciplina profesional interdisciplinaria que reúne conjuntos de estudios completos y complejos, articulados en diversos niveles.

Hay problemas e hipótesis en cuanto a la delimitación del campo de acción del diseño industrial, especialmente en el concepto, en cómo definimos esta disciplina, y como es la relación con otros ámbitos disciplinarios. Para esto vayamos a la definición formulada por Tomás Maldonado en 1961, aceptada por el ICSID - International Council of Societies of Industrial Design- en la cual formula que el diseño industrial tiene la función de proyectar la forma de los productos industriales, que “significa coordinar, integrar y articular todos aquellos factores que, de un modo u otro, participan en el proceso constitutivo de la forma del producto”.
En esta definición se refiere directamente a los factores referentes al uso, a la fruición del producto, también al consumo individual o social del producto, teniendo en cuenta factores funcionales, simbólicos, culturales, técnico-económicos, técnico-constructivos, técnico-sistémicos, técnico-productivos y técnico-distributivos.

Esta definición ha superado satisfactoriamente la prueba del tiempo, y sin cambios que alteren su esencia. El italiano Medardo Chiapponi dice que esta definición “tiene algunas características que le confieren una elevada probabilidad de conservar todavía por mucho tiempo la validez de sus propias líneas fundamentales. Además que tiene el mérito de ser flexible y, por lo tanto, adaptable en el tiempo y en los contextos aplicativos”.
En efecto establece que la función principal del diseño industrial consiste en dar una forma a los productos industriales, pero precisa al mismo tiempo que el proceso de determinación de esa forma actúa integrando múltiples factores interactuantes, y ello considero la base de un producto idealmente exitoso.

Coincidiendo y siendo acertada la apreciación de Chiapponi sobre la flexibilidad que caracteriza aquella definición, hoy en día sigue vigente aquello que manifestó Maldonado, pero adaptado a ciertas corrientes, en su momento caprichosas, de lo que muchos quieren que sea su diseño, creando acentos en las partes de aquella definición de 1961, es decir, muchos articulan temas y conceptos en la investigación, otros integran conceptos y estéticas formales y funcionales en el diseño (bocetación) y otros coordinan la producción y promoción. Basta atribuir un peso relativo diferenciado a cada uno de los factores que intervienen en el proceso constitutivo de la forma para describir correctamente la proyectación de productos muy diferentes entre sí por complejidad, por significado y por modo de uso.

De este modo se amplía el campo y la modalidad de intervención de un diseñador industrial que sabe ofrecer contribuciones importantes en situaciones muy diferentes. Así mismo se revela la interdisciplinariedad del diseño industrial, el cual no sólo depende de él sino también necesita de complementos de otras disciplinas y ciencias que ayuden a construir conceptos e ideas más complejas.

Por otra parte a partir de todo el concepto de diseño industrial este comprende todo un proceso que por consiguiente determine un producto final. Todo este proceso está determinado principalmente por el ser humano, es decir todo un proceso de diseño se basa en las necesidades de la humanidad, las cuales dan paso para desarrollar toda una complejidad de procesos.
El proceso de diseño es todo el análisis de un problema enmarcado en un entorno de diferentes contextos, en donde identificada la necesidad se entra al proceso de dibujos y planificación de la forma y el funcionamiento del producto, como también se proyecta el futuro de este en el mercado, todo lo que tiene que ver con la promoción del producto.

En conclusión, el diseño industrial consiste en un proceso constitutivo de un producto basado en el análisis de los factores que involucran ese producto, así es como se aplica la esencia de su significado, en un proceso que centra al ser humano y sus necesidades como etapa de partida, al trabajo en conjunto e interdisciplinariedad como el más importante punto de referencia para planificar, diseñar y proyectar el producto como etapa intermedia, y como etapa final la producción y comercialización del mismo.

*En otro momento hablaremos de como esta misma definición, por su flexibilidad, conceptúa una corriente más reciente llamada Gestión de Diseño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario